Se ha convertido en tópico de toda conversación, y no sólo en territorio de Estados Unidos, sino que en todas partes se habla de él. No es el prototipo de candidato político al que estamos acostumbrados; es totalmente lo contrario. Fue el primer Presidente negro del Harvard Law Review, de donde se graduó Magna Cum Laude en Derecho y es apenas el quinto legislador afroamericano en la historia del Congreso de los Estados Unidos. De ganar las primarias demócratas, podría convertirse en el primer Presidente de color en la potencia más grande del mundo. Este estadounidense de ascendencia keniana ha cambiado por completo el panorama político de la primera potencia mundial, y no es para menos; Obama es un fenómeno.
Los hechos han sorprendido a todo el mundo, ya que quien estaba llamada a ser el fenómeno de la campaña por la Oficina Oval era Hillary Clinton, la primera mujer candidata a la nominación presidencial, la que contaba con mayor experiencia y con el apoyo de las altas esferas norteamericanas. Prueba fehaciente de esto es que los 90 millones de dólares recaudados por Clinton, provenían en su mayoría de colaboradores que habían aportado cientos de miles de dólares cada uno. Sin embargo, Obama había recaudado 88 millones de dólares de los aportes de más de 400,000 personas, quienes habían hecho contribuciones de 10, 20, 50 hasta 2,000 dólares. Definitivamente el hombre se las trae, tiene bríos y su forma a la hora de dar discursos es cautivante, manteniendo una coherencia y un sentido crítico de la realidad norteamericana y mundial.
Escucharlo hablar nos da la sensación de que estamos ante un profeta, alguien con un mensaje distinto, un mensaje de esperanza. Un artículo del Washington Post sobre Obama dice: “En esta era despreciable y desalentadora, el talento de Obama para proponer soluciones humanas y sensatas con prosa elegante e inspiradora lo llena a uno de esperanza”. En su hasta ahora discurso más famoso ante una multitud de Iowa luego de la victoria en el caucus, dijo: “Ha llegado la hora para un Presidente que sea honesto en lo que se refiere a las decisiones y a los retos que enfrentamos; que los escuche y aprenda de ustedes aunque estemos en desacuerdo; que no solo les diga lo que quieren escuchar, sino también lo que tienen que saber”. Este es el mensaje que ha llevado a través de todo el territorio estadounidense, donde ha recibido el apoyo de grandes líderes como la familia Kennedy, John Kerry -candidato demócrata en el 2004-, y de grandes artistas y filántropos de los Estados Unidos.
Hillary Clinton, quien ha perdido los últimos 7 caucuses, enfrenta el verdadero reto de desmontar la ventaja de Obama, que en los últimos enfrentamientos ha aumentado su popularidad y aceptación, incluso ya está a la delantera en el número de delegados. Las encuestas demuestran que en el escenario Clinton vs. McCain (el virtual candidato republicano), este último se alzaría con la victoria debido a un empate técnico. Pero en el caso de Obama vs. McCain, el primero obtendría la victoria.
Pero no obstante tener que lidiar con todo esto, el equipo de Hillary debe contrarrestar la imagen de un candidato que se ha mercadeado como un hombre de familia, cristiano, deportista, ameno; un hombre que fue trabajador social, que prefirió, una vez graduado, dedicarse a defender los derechos civiles y a dar clases; un hombre que aglutina el voto de las masas populares, que hasta ha sido comparado con Martin Luther King. Quizás su único punto débil es su inexperiencia, pero a esto le salió al frente cuando presentó su intención de perseguir la nominación presidencial diciendo que “sé que no he pasado mucho tiempo aprendiendo como funciona Washington, pero he estado allí el tiempo suficiente para saber que las cosas tienen que cambiar”.
Muchos analistas lo ven como lo reencarnación de John F. Kennedy en color, pero para mí es la antítesis de lo que está mal en el mundo de hoy, es el ideal de político al que aspiramos; Obama representa las ideas de las minorías reprimidas, representa el verdadero sueño americano, el sueño de un país donde las posibilidades de éxito se multiplican; Obama simplemente representa un cambio en el que podemos creer.
Para más información: www.barackobama.com


