
El 68 fue en diversos lugares del mundo, un año de efervescencia revolucionaria.” Claude Lefort
Cuando hablamos de Francia evocamos aquellos recuerdos de la Revolución de 1789, Napoleón y su conquista del mundo conocido y las revueltas de mayo del 1968; un año asaltado por las mentes revolucionarias del mundo con el fin de sacudir los cimientos del status quo mundial. Prohibido prohibir es las frase que ejemplifica el deseo mundial de libertades hasta entonces reprimidas por la fuerza pública. Jorge Castañedas, en su libro La vida en rojo sobre la vida del Ché Guevara, explica como la muerte del Ché en Bolivia por el 1967 hizo surgir un sentido radical a nivel mundial que tenía como buque insignia la vida ejemplar del Ché y su famosa foto.
Ciertamente 1968 fue un año rojo. No sólo fue la primavera francesa, fueron las manifestaciones en contra de la guerra en Vietnam, el sexo, rock y drogas de Woodstock, las manifestaciones en México y un Martin Luther King liderando la revolució negra de Estados Unidos. Eric Hobsbawm, un historiador marxista británico dice:
Si hubo un momento durante los años dorados posteriores a 1945 que correspondió al levantamiento espontáneo y mundial con el que los revolucionarios, después de 1917, habían soñado, con toda seguridad, fue en 1968…”
El punto álgido de este año, como ya mencionamos, fue la primavera francesa, cuando estudiantes al ritmo de frases como seamos realistas, hagamos lo imposible, se enfrentaron a la fuerza pública del Presidente francés Charles de Gaulle, en un intento por repudiar los abusos cometidos por el gobierno francés y hacer una sociedad de personas plenamente libres y desarrolladas.
Daniel Cohn-Bendit -Dani el rojo- lider del movimiento estudiantil, explicó en una entrevista que le realizara Jean Paul Sartre que: “el cambio radical de las estructuras de nuestra sociedad sólo sería posible si se produjera de golpe la coincidencia de una crisis económica grave, con la acción de un potente movimiento obrero y de un fuerte movimiento estudiantil. Hoy estas condiciones no están reunidas. Como máximo puede pretenderse la caída del gobierno.” Los estudiantes lograron poner al gobierno al borde del colapso, pero a fin de cuentas el movimiento falló. La principal virtud del mayo francés, el espontaneísmo, se transformó en su mayor carencia. Fue víctima de su propio éxito: a fines de junio, las elecciones generales le dieron un amplio triunfo a De Gaulle sobre las fuerzas de izquierda. La retirada de los obreros y del partido de izquierda de las manifestaciones influyó en que el movimiento, que subió como la espuma, se esfumara como ella misma. Dice Hobsbawn que la razón por la que 1968 (y su prolongación en 1969 y 1970) no fue la revolución, y nunca pareció que pudiese serlo, fue que los estudiantes por sí mismos, por muy numerosos y movilizados que fuesen, no podían hacer una por sí solos.
Mayo de 1968 es sín dudas, el resultado de la antítesis de una sociedad, las diferencias entre orden y desorden, anarquía y ley. De la época, todavía hoy, se está dando cuerpo jurídico a derechos y libertades que tienen su origen en aquel impulso.
Aquel año significó la apertura de muchos frentes a nivel mundial en contra de la sociedad conocida, frentes todos que fueron derrotados. Quizás el único que triunfó fue la Primavera de Praga, debido a que significó un cambio de curso y de alma al socialismo real. Los demás perecieron, se malograron al igual que la vida del Ché en los campos bolivianos. Dice Castañedas que en 1968, les arrebataron una victoria al alcance de las manos; luego perdieron por culpa de golpes de Estado y de estrategias contrainsurgentes…;fueron derrotados en Alemania, Francia, Italia, gracias a grandes reformas sociales y una reacción virulenta de los conservadores; sucumbieron bajo las bayonetas y las doctrinas de Brezhnev en Checoslovaquia; y se dispersaron en Estados Unidos, por medio de asesinatos, excesos, y el pragmatismo extremo del establishment norteamericano, que a tiempo cortó por lo sano en Vietnam.
La bipolaridad que existió en el mundo durante la guerra fría la pensabamos acabada. Hoy resurge con nuevos bríos y con un nuevo fín: exterminar el imperialismo como simbolo de inestabilidad mundial; con maneras más sutiles tratamos de batallar contra el nuevo status quo; con ideas tratamos de eliminar las armas que surgen otra vez. Aquellos recuerdos de mayo resurgen hoy como símbolo de una nueva lucha: la pelea en contra de la ignorancia.


